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sábado, 16 de febrero de 2013

BIRMANIA. Último rincón del paraiso.

 Cuando viajé a Birmania o Myanmar como se llama ahora desconocía el país por completo, fue en el año 2006, apenas había oído hablar de él, me sorprendió todo empezando por los birmanos vestidos con sus faldas de cuadritos "longui", que las usan tanto en el campo como en la ciudad y que les daba un toque especial junto a su eterna sonrisa y su amabilidad.
En este viaje estuvimos solos, no por nuestro gusto sino porque no había grupo que nos acompañase, así que de la mano de nuestro guia, presumido donde los haya, (cada día nos sorprendía con un "longui" distinto)  conocimos lo más bonito y sorprendente de cada una de las ciudades que visitamos.
Me pareció vivir un sueño lleno de exotismo pues cada lugar era eso mismo, apenas nos cruzamos con algún extranjero y constatar que el turismo no estaba masificado sino mas bien al contrario.
Pasear por el lago Inle en una pequeña barca con motor, adentrarnos en las aldeas flotantes, comprobar la vida campesina, el cultivo de los campos y contemplar puestas de sol espectaculares fue algo inolvidable
En Bagan en medio de impresionantes paisajes visitamos no se cuantas pagodas de las 2.500 que dicen que hay y vivimos la magia de descubrir en los ratos libres todas cuantas quisimos sin gentes ni agobios.
En Yangon estuvimos en la puerta de la Residencia de la Premio Nobel de la Paz Aung Suu Kyi, que por entonces estaba en arresto domiciliario y medio a escondidas merodeamos como digo cerca de su casa. Visitamos de día y de noche la Pagoda Shwedagon, recinto sagrado con impresionantes estupas doradas, Budas y altares en cada rincón, todo ello impregnado de misticismo y devoción.
 Nos alojamos en el Hotel Traders y tuvimos la mala suerte de que estaba allí el Presidente de la India con todo su séquito, nos cacheaban y escaneaban en todas las salidas y entradas al hotel.
A un paso del mercado Bogyoke disfrutamos de la artesanía con mayúsculas, compramos cosas maravillosas y regateamos hasta la saciedad que es lo que hay que hacer siguiendo las costumbres del país.
La ascensión al Monte Popa fue inolvidable acompañados de todos los monos y las vistas desde allí  no tengo palabras para describir tanta belleza.
En resumen Birmania me pareció un país único, bellísimo en estado puro y poco maleado por el turismo de masas.
Tanto tanto me gustó que me gustaría volver. 
 

 
 
Yangón. Pagoda Shewedagon
 
 Yangón. Buda Chauk Htatgyi 
 
Lago Inle. Campesino cultivando sus campos.
 
Lago Inle. Pagoda Phauggdaw.
 
 
Lago Inle. Casas  flotantes 
 
Lago Inle. Atardecer.
 
Mandalay. Kuthodaw.
 

Mandalay. Murallas.
 
Bagan. Ananda.
 
Bagan. Estupas.
 
 
Amapura. Monasterio Mahagandayan
 
Mandalay. Palacio de Oro.
 
Monte Popa. Pagoda.